jueves, 21 de enero de 2010

Guardiola aún tiene mucho que demostrar

Se lee hoy por tantos sitios la renovación, o para ser más exactos, el acuerdo alcanzado entre Barça y Guardiola para que este continúe en el banquillo, que da la impresión de ser una noticia extraordinaria, cuando en realidad era lo que todo el mundo esperaba. La noticia extraordinaria habría sido que no continuase después de haber conseguido un palmarés envidiable, llevando tan solo y como lleva él, dos días como entrenador.

El tiempo dirá si estamos ante un gran entrenador, o por el contrario, en el año de su debut en la liga tuvo la suerte del principiante. Meritorio es lo que ha conseguido, no debemos negar lo evidente.

Pero la prueba del "algodón" de un entrenador de nivel, es levantar a un grupo de jugadores que están metidos en un pozo sin fondo, esto es, malos resultados con equipos de diferentes niveles y categorías, vapuleados por la carroñera prensa especializada, y la masa social del club enfadada y dividida. El entrenador capaz de sacar a un equipo de estos lodazales, es un entrenador que demuestra tener excelentes aptitudes para desempeñar su trabajo, independientemente del palmarés que pueda conseguir a lo largo de su carrera.

Podríamos decir que Guardiola ha empezado la casa por le tejado, ha llenado su palmarés antes de apreciar el valor que pueda llegar a tener cada título. Puede conocerlo como jugador, pero como entrenador todo le ha venido demasiado fácil. Como se suele decir, una caída desde una altura así puede ser monumental.

Quiero que entiendan que no es desearle ningún mal, es apartarme un poco del destello, esa luz brillante que emana, y poder observar lo que nos queda, o sea; un hombre que hace tres años que entrena; que demostró ser un buen jugador durante 15 años; y que ahora trabaja para hacer todo lo que está en su mano, y poder ser reconocido como un buen entrenador; que su debut será complicado de igualar en mucho tiempo; pero que no todo lo que reluce es oro, y por tanto, queda camino por andar, nada más y nada menos.

Ánimo...

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